
Durante años, la pesca y el turismo comunitario han sido dominios casi exclusivos de los hombres. Sin embargo, en un mundo donde la crisis ambiental exige soluciones urgentes, mujeres como Lorena y Esther están desafiando los estereotipos y liderando una transformación en las costas del golfo de México .
Desde la contaminación generada por motores de combustión interna hasta la sobreexplotación de especies marinas, los ecosistemas costeros enfrentan amenazas constantes. En Isla Aguada, Campeche, Lorena ha iniciado una revolución en el sector turístico al contribuir a incorporar motores eléctricos transformados en las lanchas. Su embarcación silenciosa y libre de emisiones no solo reduce el impacto ambiental en la laguna de Términos, sino que también representa un ahorro económico significativo para las comunidades locales.
A 200 kilómetros al norte, en Celestún, Yucatán, Esther ha sido clave en el establecimiento de la primera Zona de Refugio Pesquero (ZRP) del estado, una estrategia efectiva para la conservación de la biodiversidad marina y el manejo sustentable de las especies. Pero su lucha no ha sido solo por el medio ambiente: ha tenido que abrirse paso en un sector que tradicionalmente relegaba a las mujeres a labores domésticas. “Los socios de la ZRP solo querían que ayudara a preparar y servir comida”, recuerda en el marco de un conversatorio de mujeres, que organizó el 8 de marzo, en Celestún, para compartir experiencias de mujeres y los desafíos que enfrentan en la pesca y la conservación. “Un hombre me dijó que no me tomaría en serio hasta que supiera hacer lo mismo que él, como bucear. Ahora, todos trabajamos juntos, soy buza comunitaria y los roles de género han cambiado”.
Para Lorena, la transición a motores eléctricos es solo una parte del cambio. “Las mujeres pueden hacer de todo”, afirma. “Yo estoy en un taller mecánico, engrasando, probando el motor, asegurándome de que funcione bien. Y lo mejor es que estamos protegiendo nuestro medio ambiente mientras lo hacemos”.
En un mundo donde la sustentabilidad no puede esperar, mujeres como Lorena y Esther
están redefiniendo el futuro de los océanos y demostrando que el liderazgo ambiental no
entiende de géneros.

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