Un primer elemento de esta propuesta, es la divulgación de artículos científicos e información de fuentes confiables. El aumento de la fuerza de los huracanes, su rápido incremento en la escala Saffir-Simpson, y la mayor dificultad para anticipar de forma correcta las trayectorias, han sido estudiados, modelados y publicados.

 

Iniciamos la temporada de huracanes 2020 con un conversatorio con el Dr. Christian Appendini, de la UNAM, unidad Sisal, en donde compartió recientes hallazgos científicos que señalan que es posible prever estos cambios y descató la importancia de generar políticas públicas de inmediato para anticiparlos. En el mismo conversatorio, se presentaron experiencias de anticipación: restauración de dunas, cuidando o sembrando arrecifes, y el trabajar con una visión de agricultura adaptada al cambio climático mediante el cuidado de las semillas nativas. Tres soluciones prácticas en implementación, pero aplicadas en pocos lugares hasta ahora.

En paralelo, ese mismo día de inicio “oficial” de la temporada de huracanes, se empezaba a formar la tormenta tropical “Cristóbal”, que en tan solo cuatro días trajo lluvias de hasta 667 mm. Las consecuencias en comunidades rurales siguen en análisis, pero en entrevistas a ciudadanos, muchos coinciden que nunca habían sufrido de inundaciones tan fuertes. Arturo Romero, de la organización ECODES AC, visitó para un estudio del PPD, 30 comunidades para una evaluación regional de este fenómeno excepcional, y analiza las consecuencias y las medidas que toman las y los campesinos para prepararse ante estos fenómenos. Si bien los huracanes ya han impactado anteriormente estas regiones, nunca una tormenta tropical había generado tantas inundaciones. En la memoria colectiva, el huracán Isidoro de categoría 3 tuvo un impacto similar, pero 18 años atrás, cuando había aún mucha más selva y menos degradación ambiental.

 

Unos días antes de la tormenta Cristóbal, se inició un nuevo proceso en el PPD México. Tomando en cuenta las previsiones y modelos científicos, creamos un grupo virtual con comunidades interesadas en dar seguimiento a fenómenos meteorológicos. El concepto: compartir información verificada, de fuentes oficiales, y directamente de los satélites de la NASA. Los principios que se fueron creando: 1. Anticipar los fenómenos, para dar tiempo a la preparación; 2. Compartir la información con ritmo constante; 3. Compartir fotografías, información, y experiencias de resiliencias por parte de las comunidades; 4. Combatir la información falsa. En un inicio sorprendió la gran participación e interés, sin embargo, fue claro que tanto pescadores, como campesinas y campesinos siempre han dependido del clima para sus actividades y por lo tanto, obtener información precisa y oportuna les permite tomar mejores decisiones.

Juan Palma, es un meteorólogo basado en Mérida, seguido por cientos de personas en sus redes sociales en las que divulga información meteorológica. Nos acercamos a él para compartir la siguiente idea, que recibió con emoción: ante la falta de información accesible sobre meteorología en las comunidades rurales, la organización Ka Kuxtal Much Meyaj, en Hopelchén, propone instalar una estación automática conectada a internet. “Sería información muy útil, pues la tecnología existe y es mucho más accesible”, nos comparte en la primera llamada Juan Palma (seguimos en pandemia, no podemos reunirnos para conversarlo alrededor de un café). “Desde junio no tenemos un radar meteorológico en la región, y no hay muchas estaciones, sobre todo en las zonas rurales, donde la información sería más útil”. Y sin más palabras, inicio su asesoría para conseguir el material óptimo, importarlo e instalarlo, para tener este primer ejemplo de ciencia ciudadana.

 

Resueltos todos los trámites y la compra, llega el tan esperado día de la instalación del aparato. Una estrellita de plástico blanco, con 5 instrumentos y un pequeño panel solar, en esto consiste esta herramienta.  Una vez armada la pequeña estación, enseguida empieza a girar el anemómetro, un pequeño “molino” que mide la fuerza del viento. Minutos después, llega la lluvia, inesperada, aunque deseada por los todos los que estábamos aprendiendo de está nueva tecnología comunitaria. Las gotas caen y poco a poco, inicia el registro de la precipitación.

La organización que instala esta primera estación, Ka Kuxtal Much Meyaj, promueve la transición agroecológica en el municipio de Hopelchén. La última vez que estuvimos juntos, fue en lancha, navegando sobre lo que fuera un campo agrícola antes de Cristóbal, recuerda Carlos, de la cooperativa Ceibo Milenario en Sahcabchén, también promotora de la agroecología en la región. De las inundaciones de junio, aún quedan las marcas a más de 3 metros en los troncos de los árboles que rodean estos sitios deforestados, tras 6 meses, aún no se secan todas las lagunas. La rápida deforestación en la región, sin duda empeoró la situación, coinciden todos.

 

Juan Palma guía la instalación, y de repente, aparecen las cifras. Siguiente paso: conectar el aparato a la red, al internet. Realizado este paso, la estación automática comunitaria cobra vida. A partir de ahora, se registra minuto a minuto, el clima en este punto. Las y los ciudadanos de Hopelchén tendrán acceso a está información, de forma histórica.

 

Este 2020, el 10 de noviembre, Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, el tema es: La ciencia para y con la sociedad. Acercar datos del clima a todas y todos fue el propósito de este primer experimento. Las acciones por el clima no serán posible si no empezamos a mirarlo de cerca, de manera más amigable y con el fin de entenderlo como fuente de vida, de la alimentación, y del bienestar del planeta. La visión histórica de los cambios es información de gran utilidad: los modelos, las previsiones, siempre se basan en el estudio del pasado.

 

Este mismo día, esta pequeña estación que esperemos sea la primera de decenas más, inicia su transmisión al mundo. Como ciudadano de este planeta ¿quieres conocerla? El clima de Hopelchén en tiempo real está a un click: 

 

https://ambientweather.net/dashboard/80d056e3688f00c08b441d892fbf3e4e

Instalación de estación meteorológica comunitaria en Hopelchén, Campeche.

Vista aérea de la carretera en la zona conocida como "Los Chenes" en Campeche, tras el paso de la tormenta tropical Cristóbal en junio de 2020.

Álvaro Mena, integrante de la organización Ka Kuxtal Much Meyaj, inicia las pruebas de la estación meterológica. 

Ciencia ciudadana para conocer un clima cambiante. Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo

por Sébastien Proust

 

Se acerca la lluvia. Para muchos, las rachas de viento que mueven las ramas es motivo de júbilo. Las niñas y los niños, están listos para jugar con ella. Las y los campesinos, permanecen atentos al ciclo agrícola. Quizás este año tan húmedo traiga buena cosecha, si la lluvia llega a buen tiempo. Podemos preguntarnos si existen aún los “buenos tiempos” ¿o es que este clima cambiante ya no es garantía de cosechas? En otras comunidades, la aprensión es la que predomina: después del paso de un huracán o de una tormenta tropical, con inundaciones y pérdidas fuertes en las casas, los cultivos, los animales y las abejas, la vista de una nube negra preocupa.

 

¿Cómo podemos anticipar las variaciones del clima? ¿Cómo podemos prepararnos y estar listos ante eventos hidrometeorológicos cada vez más frecuentes? ¿Cómo contrarrestar noticias falsas o engañosas que circulan a la velocidad de un rayo en grupos de whatsapp, con mensajes enfocados al miedo más que a la prevención? Una propuesta desarrollada por la “comunidad PPD”, es decir el conjunto de personas que formamos este programa, habitantes de las comunidades, sociedad civil, científicos, equipo coordinador, consultores, y hasta colegas del PPD en Cuba, es: la ciencia ciudadana.

franjas, turquesa, amarillo, azul, naranja, verde, café
logo, pnud, azul
logo, ppd, mexico, programa, pequeñas, donaciones, fmam, amarillo,